Holanda Hard Work (Inside)

Quién lo diría que me encontraría en un nuevo país tan pronto, casi impensado, Holanda no estaba en mis planes ni siquiera en ninguna lista, pero no iba de visita, iba a trabajar.

Me encontraba en Barcelona viendo varias entrevistas de trabajo cuando me topo con una oferta en este país, durante varios días me comunique con un reclutador dándome información con respecto a varios puestos de trabajo que él tenía para mí.

Entre tantas idas y venidas me ofreció el de recolección de fresas por unos meses, si tener experiencia. Me dijo que no requería saber mucho que debía tomar un vuelo a Eindhoven en los días siguientes.

Me pareció que podía sacar un buen dinero si iba para luego continuar mis proyectos en Barcelona nuevamente. Así que me dirigí a los Países Bajos, a un lugar alejado de la ciudad de Eindhoven muy cerca de la frontera de Bélgica y Alemania.

Una vez allí fue otro el cantar, resulta que trabajaría para una enorme empresa multinacional que opera a nivel mundial y que la recolección de fresas era uno de los muchos trabajos que esta empresa ofrecía, trabajo duro, fisicamente y mentalmente bajo una rutina continua de Lunes a Sábado de 6 de la mañana a 5 de la tarde en donde me hospedaría en un Contenedor con cama, calefacción y una heladera, el baño y las duchas aparte, dentro de un complejo llamado hotel donde se encontraba la cocina y el comedor, y que se organizaban una vez por semana para ir al supermercado y hacer la compra para toda la semana.

El trabajo era diverso y pesado, una furgoneta nos pasaba a buscar a todos los empleados para iniciar la larga jornada de trabajo. Se trabajaba con frío, calor, sol y lluvia, el clima en Holanda es inestable y muy cambiante a cada momento. Lo que se dificultaba bastante a la hora de trabajar era el idioma, es una compañía holandesa que trabajaba con mucha gente proveniente de Polonia, todos de diferentes puntos de ese país, que hasta ese momento no pensaba como vivían ellos allí, que debían salir de su lugar de origen en busca de trabajo, personas que no tienen opción o no conocen una vía mejor para poder salir de una situación económica que pareciera no terminar, donde ganan muy poco y se ven obligado a emigrar tantos jóvenes y adultos, buscando nuevas oportunidades. Es una cultura que desconocía y que más adelante deberé de ir a visitar este país para experimentar cómo viven y conocer un poco más su historia.

Al principio fue chocante porque no entendía como era la forma de trabajar de aquí, sumándole la poca comunicación que podíamos tener en el trabajo. Comencé a preguntarme que debía aprender de está situación, luego sentí la necesidad de conocer a la gente que trabajaba conmigo, era un poco complicado, pero luego de terminar el trabajo la comunicación comenzaría a mejorar dentro del complejo.

Es muy importante saber convivir hasta con aquellos que no saben convivir. Después de cada trabajo terminaba cansado pero aún así sentía que debía aprender muchas cosas, entonces supe que este trabajo era pasajero que ya sabía que duraría un mes, tenía que ser fiel a mis metas y sentirme merecedor de la vida, la independencia, que tanto quería la estaba viviendo pero dependía de mi continuar por el sendero del aprendizaje y el amor, y no caer en pensamientos que no me aportaban nada en absoluto, logrando de esa manera un equilibrio en mi sentir coherente y de paz emocional.

Cada trabajo que hacía era duro, él tiempo parecía no terminar nunca, pero tan sólo era mi percepción, era porque hacía un trabajo repetitivo y de mucho desgaste físico, sin parar, sólo en la media hora de almuerzo y dos pausas de 15 minutos una por la mañana y la otra en la tarde, pero mi interior se encontraba fortalecido sabiendo lo que quería y todo tenía un porque. Era la primera vez que trabajaba en el campo, honor a mi bisabuelo italiano Giuseppe Palmieri, y ahora estaba ahí un muchacho argentino en Holanda viviendo la experiencia, cerrando algo pendiente y que sabía que él me había traído hasta aquí, ni yo me lo creería lo que somos capaces de hacer y hasta donde somos capaces de llegar para sanar, comprendí su lucha, su trabajo duro por obtener un bien, que luego de tanto esfuerzo se lo quitarían y lo perdería todo. Y que a esta vida no hemos venido a tener sino a vivir en abundancia desde el bienestar.

Lo que más he disfrutado en un instante, fue observar un maravilloso amanecer en el campo inmenso que me encontraba trabajando, fue único e indescriptible, de golpe nada existía más que ese momento.

La vida me había presentado esto, luego de dos vuelos una espera larga y un viaje en auto de una hora del Aeropuerto. He conocido maravillosas personas y que estoy muy agradecido de haberme encontrado con ellas. Conocer a Patricia y Alejandro, madre e hijo que habían decido venir de Cadiz, más que nada para que su hijo aprenda a ganarse la vida, que al fin era lo que estaba aprendiendo por mi mismo hacerme valer, fijar mi metas y seguir con el aprendizaje de la vida.

En una de las conversaciones con Alejandro un joven de veintitrés años, pude ver el ser brillante que es y la inteligencia que guarda, talentoso para los ordenadores y la programación, en un momento me recordó a mi hermano menor.

Su madre me recuerda a la mía, trabajadora incansable, sin bajar los brazos, que se preocupa mucho por el provenir de su hijo, lo cual seguro lo logre cuando se sienta listo de dejar que la vida lo viva. Cada persona había venido con diferentes expectativas, el factor emocional y los estados de animo también juegan un rol importante en esto y cada persona lo manifiesta según su estado de consciencia. 

Luego conocería a María que vino a trabajar a Holanda por un tiempo para luego vivir en la India, hermosa persona que le gusta cocinar mucho, hermosas e interesantes conversaciones hemos realizado. Antonia no la pude conocer mucho porque siempre vivía aislada de todos, pero me dio una muy buena bienvenida. A los pocos días Patricia y Alejandro se irían por que no daban más fisicamente, y querían volver a su casa. 

Llegaría Miguel un español de Zaragoza quién compartiría el alojamiento conmigo y que venía a «trabajar en las fresas» pero se encontró con diversos trabajos y que aporto risas y compañerismo por el tiempo que se quedó.

Bueno no puedo olvidarme de Tatiana, una muchacha Italiana de Sicilia oriunda de Palermo, dicharachera a más no poder, curiosa e inquieta tomando el trabajo y la vida como una experiencia buscando trabajar lejos de su país para construir su propio camino.

Beatriz, son esos seres que tan solo verlos te das cuenta del talento innato que llevan dentro y como lo reflejan en su día a día, me encantó conocerla, una esencia de artista, de puro amor a la vida, le encanta dibujar y crea desde su sentir a cada instante y se pierde entre la naturaleza, me ha ayudado mucho y su bondad es infinita, tiene la capacidad de hacer un mundo mejor dentro de ella, y estoy seguro que lo hará real compartiéndolo con todos, ha sido un enorme placer haberla encontrado en mi camino, me ha enseñado mucho, y hemos compartidos momentos maravillosos, soy un hombre agradecido por ello. Ella es de Portugal.

Con las personas de Polonia conversé poco, pero hubo una joven muchacha de nombre Justyna que era muy amable y simpática, y le gustaba conversar con todos, sabía inglés y pudimos conocernos con mi poco inglés rompiendo la barrera del idioma, ella es muy inteligente, bella por dentro y por fuera y que ama los gatos y a los animales, los encuentros eran siempre en la cocina entre risas y bromas nos divertimos bastante intentando intercambiar palabras entre español y polaco, ella seguiría unas semanas más hasta regresar a su querido país, lo que me encantó de ella que es una gran soñadora, y estoy seguro que logrará concretarlos sin lugar a duda.

También logré comunicarme con Agnieszka una hermosa persona que siempre estuvo atenta y servicial conmigo que a pesar de no entendernos usamos la tecnología para expresarnos. 

Ya llegando al final de mi estadía en la empresa terminado los días antes de irme, llegaría Andrea, una chica de León que vive en Coruña, y que había venido comenzar un nuevo camino. Lo cual me ha encantado conocerla, hemos compartido varios momentos y sé que han válido la alegría que así haya sucedido, estoy seguro que cuando leas esto sabrás que puedes contar conmigo todas las veces que necesites. Conversando con ella obtuve muchas respuestas por así decirlo para mi interior confirmando más lo que siento al brindar mi apoyo, ayuda y acompañamiento al prójimo. Esta experiencia me ayudo de que forma puedo ser útil a los demás desde mi lugar de vida conscientemente.

A Holanda la he conocido en una faceta diferente a lo que los demás suelen conocer este país, no he conocido Amsterdam ni ningún sitio conocido, me sumergí en un lugar desconocido inclusive para mi en sitio llamado Sint-Oedenrode al noreste de Eindhoven, donde queda alejado de la ciudad a una media hora en auto a unos 20 km más o menos.

No tuve mucho tiempo para descubrirla debido a las horas de trabajo y el cansancio físico que llevaba acumulado, pero a pesar de ello algún que otro domingo tomé la bicicleta y me fui a recorrer un poco el lugar donde me encontraba, tranquilo, gente de pueblo, de campo, muy familiar, y en donde se podía apreciar todo tipo de animales, desde un siervo, una cabrita, llamas, hasta un canguro, sí dije canguro. El pueblo era muy pequeño y silencioso, típico y característico de las mismas personas que lo habitan.

Lo que me llamo la atención era el sonido de su torre del reloj en una Iglesia que allí se encontraba, era preciosa. 

A mi modo de ver la vida no existen las experiencias buenas ni malas en la vida, sino lo que vamos decidiendo a cada instante, para sumergirnos en el momento que nos toca transitar para comprender lo que debemos aprender a cada paso, en lo que entiendo es que el único trabajo duro que debemos realizar es con nuestro interior, todos los días. Por mi parte debo seguir mejorando como ser humano cada día, y tengo mucho por aprender e incorporar y no soy el ejemplo de nada ni de nadie, sólo comparto información, mensajes, experiencias de la vida en movimiento que voy explorando y caminando, que vivo junto a otras personas hermosas. Para otras personas la experiencia habrá sido de forma diversa, pero esto que relato es el como  he gestionado y procesado todo lo que he vivido allí, y agradezco a la vida, a Dios, el universo que haya sucedido así.

Ahora estoy listo para un nuevo desafío y seguir valorándome con las capacidades y talentos que forman parte de mi y seguir incorporando aprendizaje, interior.

Vamos por una nueva oportunidad…siempre. 

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